martes, 17 de febrero de 2026

"No fue Confusión, fue Extorsión!”: Comunidad Minera de Zacatecas

Cdmx, febrero 16 de 2026.

Pedro Moreno 

* Comunidad Minera exige justicia por compañeros asesinados en Sinaloa.

Entre cascos, botas de trabajo, chalecos de seguridad naranjas y azules, alrededor de tres mil peronas, entre mineros, estudiantes de minería y familiares de José Ángel e Ignacio Aurelio, zacatecanos secuestrados y asesinados en Concordia, Sinaloa, recorrieron las calles de la capital del Estado de Zacatecas, para exigir a una sola voz: "JUSTICIA".

A la marcha pacífica denominada "Los Mineros Estamos de Luto", que partió de la Unidad Académica de Ingeniería y concluyó en la Plaza de Armas, también se realizó de manera simultánea en siete ciudades del país, en la que participaron estudiantes de la Unidad Académica de Ciencias de la Tierra, de la Universidad Autónoma de Zacatecas e integrantes de Colectivos de Búsqueda  de Personas Desaparecidas.

Durante el recorrido por el bulevar y Centro Histórico, una de las consignas que más retumbó fue directa y contundente: "¡No fue confusión, fue extorsión!".

Bajo esa leyenda, los manifestantes rechazaron versiones que intentan presentar los hechos como un error y exigieron una investigación seria, transparente y sin simulaciones. 

Señalaron que el asesinato de los mineros zacatecanos ocurrió en un contexto de violencia que desde hace años golpea distintas regiones de Sinaloa, donde la disputa de grupos delictivos ha impactado a comunidades y sectores productivos.

Para el gremio minero, lo sucedido marca un precedente doloroso, la violencia externa alcanzó directamente a trabajadores plenamente identificados que se encontraban laborando. 

Asi mismo, en la Plaza de Armas se pronunciaron los nombres de Ángel Hernández, Ignacio Salazar, Manuel Castañeda, Antonio de la O y Antonio Jiménez. Cada nombre fue seguido por una fuerte consigna "¡No están solos!" y "¡Justicia!", mientras los asistentes levantaban sus cascos.

Por.su parte, familiares y compañeros expresaron: "Trabajar no debe ser una sentencia de muerte". También exigieron información clara y constante sobre lo ocurrido, así como responsabilidad institucional:

"Si se trabaja en zonas de riesgo, deben existir protocolos reales de seguridad. La ley dice que el trabajador debe estar protegido, no expuesto", especificaron.

Mientras que integrantes de los Colectivos de personas desaparecidas, manifestaron que el dolor que hoy vive el gremio minero es el mismo que enfrentan miles de familias en el país. 

Recordaron que la violencia no distingue oficios ni profesiones y que la exigencia de verdad y justicia es una causa compartida. 

Entre las intervenciones estuvo la del padre de José Ángel Hernández Velez, uno de los mineros asesinados, también llamado José Ángel. Con voz firme, explicó que formó a su hijo como ingeniero y que su único "pecado" fue salir a buscar mejores oportunidades.

Además, al dirigir un llamado a la Presidenta Claudia Sheinbaum y al Gobernador David Monreal Ávila, manifestó:
"Ya a mi hijo me lo quitaron, pero espero que se me haga justicia", expresó  para que el caso no quede impune.

Otra de las personas que tomó la palabra fue José Manuel Trejo Pacheco, trabajador del sector metalmecánico y de Ciencias de la Tierra desde 1980, compañero del gremio minero, quien señaló que, paradójicamente, hoy siente más miedo en las calles que dentro de la mina.

"Adentro nos cuidamos de una mala planeación, de una voladura; nos capacitan y nos dan herramientas para enfrentar esos riesgos. Afuera no tenemos nada que nos proteja", expresó. 

Por su parte, Rubén del Pozo, Director de la Unidad Académica de Ciencias de la Tierra de la UAZ y Presidente del Consejo Directivo Nacional de la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México, reconoció que el sector ha avanzado en la prevención de riesgos dentro de las minas, pero enfrenta ahora una realidad distinta fuera de ellas.

"Jamás habíamos tenido un suceso de esta naturaleza. Hemos superado muchos riesgos dentro de la mina y hoy tenemos que enfrentar los riesgos de seguridad fuera de ella. Es necesario voltear la mirada hacia las regiones mineras".

La jornada concluyó con un minuto de silencio en honor a los mineros asesinados y a las personas desaparecidas en el país. 

Posteriormente, el silencio fue sustituido por un minuto de aplausos, un gesto colectivo para honrar sus vidas y su dignidad. 

Cascos inclinados, lámparas apagadas y manos alzadas cerraron una marcha que dejó claro que el gremio minero zacatecano no piensa callar, porque, insistieron, trabajar no puede seguir siendo una sentencia de muerte.




 


No hay comentarios:

Publicar un comentario